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" . . . Y perdónanos nuestras deudas"

¿No le parece conocida esta frase? Esta es la petición más importante de toda la Oración Modelo, también llamada "El Padre Nuestro". Aunque el título más apropiado es la Oración Modelo, porque es una base para nuestras oraciones espontáneas, sinceras y devotas a nuestro Padre Celestial. No es una oración que debemos recitar de memoria, sino aplicar sus principios a nuestras propias oraciones. Es la parte más significativa de la Oración Modelo, porque el Señor prometió que si confesamos a Dios nuestras faltas y pecados, Dios mismo nos perdona, nos da vida eterna y nos trae bendición en esta vida y en la venidera. Veamos tres aspectos de "...Y perdónanos nuestras deudas". (Mateo 6:12).

I. Nuestras Faltas Contra Los Demás Es Contra Dios.

Si lo miramos así, cuanto pecado y maldad se comete contra Dios, ¿Verdad?, pues así lo enseña la Palabra de Dios. Cuando el Rey David pecó contra Betsabé, una mujer casada, él se arrepintió, le pidió perdón a Dios y dijo: "Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos..." (Salmo 51:4). Pecamos haciendo cosas malas que se llaman Pecados de Comisión, y pecamos no haciendo cosas buenas que se llaman Pecados de Omisión.

Así que, cuando confesamos nuestros pecados debemos también decir las cosas buenas que no hicimos; y todo esto es defraudar a Dios porque desobedecemos su Santa Palabra.

II. Debemos Pedir Perdón A Los Que Hemos Ofendido.

Las Sagradas Escrituras dicen que si no estimamos ni respetamos a los demás, menos lo vamos a hacer con Dios. Dice San Juan así: "Pues el que no ama a su hermano (semejante) a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?". La Oración Modelo, también dice: "Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores". El pecado es una deuda porque se debe pagar con arrepentimiento y perdón; con un cambio de vida distinto. Jesucristo pagó en la cruz nuestras deudas pecaminosas con su sangre; ahora nosotros debemos pedirle perdón poniendo nuestra fe en Su Sacrificio y dando o pidiendo perdón a los nuestros: sean esposos, padres, hijos, amigos ó enemigos. Dijo Cristo: "Mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas" (Mateo 6:15).

El perdón es el pegamento que une los corazones rotos.

III. Debemos Pedir Perdón Directamente A Dios.

Dios no dice en ninguna parte que para confesarle nuestros pecados tenemos que hacerlo a través de medios humanos ó intercesores. Nadie en los tiempos del Señor Jesús se acercaba a Él por otros medios, sino que lo hacían personalmente o directamente a Jesús, así es hoy en día. Dice San Juan: "Si confesamos nuestros pecados, (Dios) Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados". Y esta confesión la presentamos en el Nombre de Cristo. Dice San Pablo: "Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo" (Romanos 5:1). Y Cristo nos invita diciendo: "Al que a mí viene, no le echo fuera" (Juan 6:37). ¿Quiere usted ir a Cristo con sus pecados, problemas y tristezas?

 

Héctor David Rodríguez G.

Si desea más explicación sobre el perdón de los pecados, escriba ó visitenos a:

Primera Iglesia Bautista

Pastor Héctor David Rodriguez Gtz.
Bolívar 200 Tel/Fax: 410-50-19
Chihuahua, Chih, México.